Gabriel Ben Tasgal en el CNP: La prensa debe entender el Medio Oriente desde su lógica, no desde los prejuicios

Caracas, 3 de octubre de 2026 — El Colegio Nacional de Periodistas, en la sede de la Junta Directiva Nacional, abrió sus puertas para recibir a Gabriel Ben Tasgal, reportero, escritor y politólogo argentino-israelí, quien centró su intervención en un problema que consideró medular: la dificultad de los periodistas occidentales para acceder a la verdad de lo que ocurre en la Franja de Gaza.

La actividad, organizada por el gremio periodístico, convocó a comunicadores, estudiantes y público interesado en comprender las claves de un conflicto que, según el expositor, se ha convertido en un campo minado para el ejercicio profesional de la prensa.

El visitante, licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Hebrea de Jerusalén, sostuvo: «Cuando Hamas te dice que hay 70 mil muertos, uno debería preguntarse cuántos son civiles, cuántos son militares, cuántos murieron de muerte natural. Dime datos reales que yo pueda demostrar», señaló el analista, quien cuestionó que los medios reproduzcan sin verificación las cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamas.

El fundador de Hatzad Hashení (La otra cara), organización dedicada a la diplomacia pública y a combatir la desinformación sobre Israel, explicó que su equipo ha compartido con periodistas de diversos países las listas oficiales de fallecidos para que puedan ser analizadas con rigor estadístico.

«Si es un genocidio, los números deberían ser un reflejo de la distribución etaria, más o menos similar entre hombres y mujeres, y entre aquellos que tienen edad de combatir y los que no. Uno hace un análisis estadístico de los datos aportados por Hamás, y se nota que los hombres de 16 a 52 años representan el 72,5% de los muertos. Un periodista serio debería ser capaz de analizar los datos así».

Uno de los ejes centrales de la exposición de Ben Tasgal fue la brecha interpretativa entre Occidente y el Medio Oriente. El exponente advirtió que los latinoamericanos, educados en una tradición materialista que explica los conflictos por el control de recursos —agua, petróleo, tierras—, encuentran serias dificultades para comprender guerras que tienen raíces religiosas y étnicas.

«En el Medio Oriente la gente se pelea por la religión y por la etnia», afirmó. En ese sentido, identificó tres conflictos principales que, a su juicio, son ignorados por la prensa occidental: el enfrentamiento entre kurdos y el resto de los actores regionales, la rivalidad entre chiítas y sunitas, y el odio profundo entre persas y árabes.

«Los conflictos materialistas son fáciles de solucionar. Conflictos religiosos son difíciles», sentenció, al explicar que la incomprensión de estas dinámicas lleva a análisis equivocados.

Ben Tasgal fue especialmente crítico con lo que denominó «un problema de discernimiento» en el periodismo contemporáneo. «¿Por qué en este conflicto los medios toman lo que dice un grupo terrorista como algo verdadero, sin cuestionarlo, y lo repiten así no más? Yo creo que es porque el conflicto es entre judíos. Y al ser un conflicto que implica a estos últimos, sirve mucho para reafirmar el prejuicio que se tiene», sostuvo a la vez que destacaba el aumento exponencial del antisemitismo en el mundo.

El analista comparó la cobertura mediática del conflicto en Gaza con la atención prestada a otras crisis humanitarias de mayor magnitud, como la de Sudán, donde —según cifras que citó— han muerto diez veces más civiles que en la franja, o la persecución de cristianos en Nigeria.

«Tenemos un problema: primero, el wokismo juega un papel fundamental. Lo segundo es la “mirada occidentalizante” (West Planning), una especie de imagen especular con que nuestra civilización entiende los problemas ajenos a nuestros valores. «Nos educamos en América Latina pensando que los conflictos son solo por cosas materiales», argumentó.

Consultado sobre el propósito de su visita a Venezuela, Ben Tasgal explicó que su objetivo es advertir sobre lo que considera una penetración silenciosa del radicalismo islámico en América Latina, con especial énfasis en la región.

Asimismo, mencionó la influencia de Irán, Turquía y Catar en países como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, donde —dijo— se combinan actividades de proselitismo religioso con el narcotráfico. «Hezbolá está ganando 500 millones de dólares por año del narcotráfico en Colombia», afirmó.

A lo largo de su intervención, el politólogo insistió en la necesidad de que los periodistas recuperen el escepticismo como herramienta fundamental. «No tomar como si fuera la palabra de Dios lo que te dice un grupo que tiene como cultura mentir», expresó, en alusión a Hamás.

Para Ben Tasgal, entender el Medio Oriente requiere abandonar los anteojos occidentales y aproximarse a la región con sus propias categorías. «Cuando yo veo alguien que escribe del Medio Oriente y no sabe nada del Islam, digo: es un ignorante. El conflicto no es por ocupación de tierras. Ojalá fuese por tierras, lo solucionaríamos fácil», concluyó.

La actividad culminó con una ronda de preguntas en la que los asistentes pudieron profundizar en temas como la alianza rojo-verde —izquierdistas e islamistas— entre movimientos premodernos y postmodernos, el movimiento etnocacerista en Perú y Ecuador, y la relación entre el narcotráfico y el radicalismo islámico en la región.

Prensa CNP

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